De la Determinación al Éxito: Claves para Perseverar en el Camino hacia tus Objetivos
La verdadera victoria está en resistir la tentación de darse por vencido. La determinación te llevará al éxito en tu viaje hacia los objetivos.
Algunas personas, no muchas, nos ponemos grandes propósitos en nuestra vida, objetivos muy importantes, grandes desafíos, y el deseo de darse por vencido, de abandonar la causa, es una sensación muy común que nos pasa y que de alguna manera u otra debemos enfrentar y salir de esa situación rápidamente para seguir adelante. Sólo los que logran esas metas se oponen a esa sensación o sentimiento tan incómodo y desmoralizante y logran vencerlo, no sólo una vez, sino varias veces a lo largo del trayecto hacia su objetivo. Los caminos hacia los objetivos están llenos de obstáculos, de momentos difíciles y de ganas de abandonar; cuanto más grande es el objetivo, más largo es el camino y, por lo tanto, más obstáculos de esos te vas a encontrar. Para tener ganas de darte por vencido, es decir, para que aparezca este sentimiento, es necesario estar embarcado en algo que te está resultando muy complicado, muy difícil y que la meta, el final, el objetivo, empieza a verse más borroso que al comienzo, cuando empezaste a transitar ese recorrido. El querer darse por vencido es parte de los grandes desafíos. A diferencia de lo que se cree, querer darse por vencido no es para cobardes o miedosos, pues las personas miedosas no se meten en caminos y situaciones difíciles para lograr objetivos; estas personas prefieren evitarse la incomodidad. Por eso digo que ese sentimiento de abandonar la causa nos pasa solo a los valientes, a los intrépidos, a los corajudos que nos ponemos grandes metas por delante y estamos dispuestos a transitar ese recorrido y dar todo de nosotros para lograrlo. Les cuento que el 80% de las personas en el mundo nunca se han puesto grandes objetivos, es decir, prefieren aceptar su existencia así como es y no intentan salir, estén o no conformes, dejando así pasar el tiempo y sus vidas atados a la tristeza de la "seguridad" (entre comillas). Y no considero que esté mal, cada uno puede vivir su vida como quiera. Pero eso significa que, si ya tienes un gran objetivo a la vista y decidiste empezar el camino hacia él, estás dentro del 20% de las personas del mundo que se atreven, y eso ya te hace diferente; eres más arriesgado y confiado que la gran mayoría. Si eres de las personas que han empezado un camino hacia un objetivo y te levantaste y seguiste cada vez que te caíste, que tuviste una frustración, aunque no hayas logrado tu objetivo, estás dentro del 3% de la población del mundo. Y si has logrado un gran objetivo, a pesar de todas las frustraciones, fracasos y caídas, y seguiste adelante y lo lograste, estás dentro de un puñado de personas en el mundo que tienen éxito y logran grandes sueños u objetivos.
Hay mucha gente que tiene sueños y grandes objetivos, objetivos enormes y muy complejos. Esas personas, en algunas ocasiones, motivadas y apuradas por alcanzarlos rápidamente, se tiran al agua y muchas veces fracasan por falta de estrategia y de planificación. Un buen plan con una buena estrategia es la base para el gran comienzo. La DETERMINACIÓN es todo en estos grandes viajes y, una vez que empiezas, debes mantenerte firme en tu DECISIÓN. Si ya te decidiste, debes respetar esa decisión hasta el final. Decidirte te limpia el camino de dudas, pues ya no tienes que preocuparte por un camino u otro. Antes que nada y primeramente, debes tener el objetivo bien claro y estar dispuesto a hacer lo que sea necesario y dar todo de vos para lograrlo. Es fundamental siempre plantear el objetivo en términos positivos, poniendo nuestro foco en lo que "sí quiero lograr", dejando de lado lo que "no quiero ser, tener o estar". Es decir, si por ejemplo, vas a empezar una dieta para adelgazar 30 kgs., debes decir, "voy a ser flaca/o", y no decir, "quiero dejar de ser gorda/o". Luego debes estudiar tu "situación actual o estado de vida actual", es decir, ser realista y ver si en ese preciso momento de empezar el camino están dadas todas las condiciones para hacerlo. Ver si no hay agentes de distracción o compromisos ineludibles que nos compliquen mucho.


